Bancos éticos para un mundo mejor

Más abajo hay una foto del reportaje que publiqué en el número de enero del 2018 de la revista Cuerpo Mente sobre banca ética (aquí va el link: http://www.cuerpomente.com/ecologia/estilos-de-vida/bancos-eticos_1899) que es aquella que no invierte el dinero que se le confía en actividades nocivas para la sociedad, ni para el medio ambiente. En España existen dos bancos de este tipo con estatus bancario Triodos Bank y Fiare, con cuyos responsables hablé para este tema, y para el capítulo de finanzas de mi libro. El primero de origen holandés, y el segundo, de tipo cooperativo, y con raíces italianas. Ambos operan aquí desde hace más de una década.

Yo soy cliente de Triodos Bank desde hace muchos años, decidí cambiarme porque no quería que mi dinero se dedicara a inversiones que no estén alineadas con mis valores, tampoco quería participar en un tipo de banca que se ha lucrado con la burbuja inmobiliaria, con los desahucios, con conductas peligrosas (energía nuclear, fuentes fósiles, transgénicos, armas, etc.), con actuaciones perversas (experimentación animal, mercantilización del sexo, de los juegos de azar, especulación, explotación infantil o adulta, etc.) o violando los derechos humanos, como recojo en mi libro Tu consumo puede cambiar el mundo. No operan en bolsa, ni realizan ningún tipo de actividad especulativa, sólo invierten en proyectos de economía real con impacto positivo, como podréis leer con más profundidad en el reportaje.

Triodos me cobra comisiones si saco más de dos veces al mes del cajero, porque no tienen red propia, pero me organizo para sacar lo que necesito esas dos veces, y así no las pago. Por lo demás, funciona como un banco normal. En general, opero por internet o telefónicamente.

Cambiar de banco es un gran gesto de consumo responsable o consciente (tan importante como cambiar de compañía eléctrica y contratar renovables), y además es muy fácil. En mi caso, abrí la cuenta, me fui pasando mi nómina y las domiciliaciones a la nueva cuenta, y cuando acabé la “mudanza”, cerré la antigua, aunque el banco en el que estaba me ofreció de todo para quedarme…

Pero hay algo muy importante que no me podían dar: asegurarme que mi capital (sea mucho o poco) contribuye a construir un mundo mejor, no uno que sólo beneficia a una élite. La banca ética sí lo posibilita.

También hay seguros éticos que podemos contratar facilmente, otro gran gesto de consumo responsable, os lo cuento en un próximo post.

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